El gato, el cascabel y la revolución pendiente de la FPDUAL
Andrés y Rosa, Rosa y Andrés, tanto monta. Representan la España que crea empleo de calidad y ofrece oportunidades de crecimiento con un denuedo y un tesón infatigables.
Aportan a la sociedad toda la experiencia atesorada a lo largo de los años en forma de una empresa familiar que brilla con el paso del tiempo.
La crisis iniciada en 2007 les supuso, como a otros millones de españoles, un quebranto en sus vidas, en sus familias y en sus sueños. Sin embargo, aprendieron a salir más fuertes, más unidos y mejor preparados, con los dientes prietos y el ánimo siempre imperturbable.
Aunque en sus almas siempre quedará el rescoldo del sufrimiento causado por unos dirigentes que nos llevaron a la ruina, eso es harina de otro costal.
Hoy, en 2026, Rosa y Andrés dirigen Jaénvivienda, en la calle Otiñar de Jaén, en el populoso barrio del Boulevard. Se dedican a hacer realidad los sueños de familias de toda clase y condición que, tras años de esfuerzo, adquieren una vivienda y deciden reformarla, o simplemente renovarla tras el paso inexorable de los años.
Jaénvivienda Reformas
"Hacemos realidad el hogar de tus sueños". Especialistas en reformas integrales, baños, cocinas y coordinación de todos los gremios necesarios en Jaén y provincia.
Dicen algunas malas lenguas que reformar una casa es la mejor manera de perder peso. Fontaneros, electricistas, albañiles, soladores, pintores, decoradores, persianistas, limpiadores, frigoristas, carpinteros, delineantes, cristaleros... son solo algunos de los profesionales involucrados en la tarea.
Rosa y Andrés poseen una agenda que vale su peso en oro. Sus contactos —los mejores en sus respectivos gremios— valen más que las carteras de cualquier ministerio.
Pero la tristeza reside en ver cómo esos mismos profesionales no dan abasto. No pueden abarcar el trabajo que desearían, no por falta de voluntad, sino por una carencia fundamental: la falta de trabajadores cualificados. Y, en muchos casos, simplemente de trabajadores.
La pregunta es la de siempre, manida pero de absoluta vigencia: ¿qué hemos hecho como sociedad para que sectores fundamentales para nuestro funcionamiento hayan prácticamente desaparecido del mercado? ¿Quién le pone ahora el cascabel al gato?
Lloramos cuando se nos rompe un calentador y exigimos que un buen profesional acuda rápidamente a repararlo. Y lloramos aún más denodadamente cuando nos presenta la factura.
Mientras tanto, los institutos siguen produciendo generaciones de alumnos que, en demasiados casos, se equivocan al elegir su camino formativo. De la universidad y las carreras —ahora jibarizadas en "grados"— mejor no hablar: aunque muchos no quieran reconocerlo, gran parte de ellas resultan absolutamente inservibles, no solo para el estudiante, sino para el conjunto de la sociedad.
Pero el gato sigue sin cascabel. La solución, que muchos ignoran u ocultan, está delante de nosotros: la necesidad urgente de potenciar la FPDUAL.
Rosa y Andrés seguirán atesorando su preciada agenda como Velázquez su pincel, como Blas de Lezo su pierna de palo o como un chorlitejo patinegro su largo y picudo pico.
¿Se hará la luz algún día en España? ¿Alguien pondrá orden en tanto desbarajuste educativo?
¿Volverán los contratos de aprendices de la mano de una FPDUAL real y prestigiada? ¿Volverá el respeto y la admiración social por el profesional honrado, para que miles de jóvenes encuentren su camino y hagan que esta sociedad funcione de una vez?
Climatizadores, instaladores de gas, jefes de obra, metalistas, escayolistas, lacadores, tapiceros, instaladores de papel pintado, especialistas en sistemas de comunicación y seguridad, cortinistas, transportistas, herreros, forjadores, marmolistas... La lista es infinita, y la necesidad, acuciante.
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