Volver a estudiar después de muchos años no es solo abrir un libro otra vez. Es enfrentarse a los miedos, a las dudas y a esa voz que muchas veces nos hace pensar que ya es tarde.
Durante mucho tiempo pensé eso mismo, dejé pasar varios años de mi vida, no sintiéndome capaz de lograrlo por las responsabilidades varias que tenía en mi vida y es que nunca veía el momento adecuado, hasta que decidí dar un paso que cambió mi vida. Ya que cansada de maltrabajar en lugares donde no era feliz, trabajos precarios que no me dejaban avanzar, decidí prepararme la prueba de acceso a grado superior.
No ha sido fácil. He tenido que compaginar horas de estudio con el trabajo y con el cuidado de mi madre la cual es muy dependiente. Muchas veces estudiaba cansada, sin tiempo y sin fuerzas, pero aun así seguía adelante porque sabía que lo hacía por mí, por mi futuro y por demostrarme que todavía podía conseguirlo y de lo que soy capaz.
Pero también descubrí algo muy importante: la capacidad que tenemos las mujeres para sostenerlo todo incluso cuando creemos que no podemos más. Aprendí que el esfuerzo diario, aunque sea pequeño, acaba dando resultados. Que nunca es tarde para volver a empezar. Y que estudiar no tiene edad.
Además quiero mencionar en especial a Don Manuel, que gracias a él, la asignatura que más miedo me daba, resulta que la aprobé, no con sobresaliente pero sí con un 7 que estoy súper feliz de haberlo conseguido. Una experiencia de aprendizaje maravillosa junto a él, ya que gracias a su manera de transmitir y facilitar el aprendizaje, te hacía sentir capaz de lograrlo.
Hoy miro atrás y me siento orgullosa de mí misma. No solo por haber retomado los estudios, sino por todo el camino recorrido para llegar hasta aquí. Porque detrás de cada tema estudiado había sacrificio, noches sin dormir y muchas ganas de superarme.
Quiero compartir mi historia para animar a otras mujeres que quizá estén pasando por lo mismo. Mujeres que trabajan, que cuidan de su familia, que han dejado sus sueños aparcados durante años y que piensan que ya no pueden volver a intentarlo. Sí podéis. Aunque cueste. Aunque dé miedo. Aunque el camino sea lento.
Nunca es tarde para luchar por una misma. Nunca es tarde para aprender, crecer y construir una nueva oportunidad. A veces solo hace falta dar el primer paso y creer, aunque sea un poco, en que somos capaces.
Y sí, podemos. Gracias Manuel.
"Mi historia: Un cambio de rumbo"
Descubre cómo Alejandro superó 10 años de inactividad de la mano del fitness y la constancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario